martes, 21 de octubre de 2008

Dicen que reencarnaste...

Como desearía que fuera verdad


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¿por que me sigues?
 ya dejame en paz
por favor

domingo, 12 de octubre de 2008

¿Qué es lo que tengo que hacer?











y tu respondes: nada...

domingo, 5 de octubre de 2008

veintidós

En una pequeña calle transversal había siempre gatos adormilados a la sombra de las tapias. Todos los días, después del almuerzo, a la hora en que la ciudad entera estaba adormecida por el calor, un viejecito aparecía en un balcón, del otro lado de la calle. El pelo blanco y bien peinado, derecho y severo en su traje de corte militar, llamaba a los gatos con un "minino, minino" dulce y distante a un tiempo. Los gatos levantaban los ojos, pálidos de sueño, sin decidirse a moverse.Él rompía pedacitos de papel sobre la calle y los animales, atraídos por esta lluvia de mariposas blancas,avanzaban hasta el centro de la calzada,alargando la pata titubeante hacia los últimos trozos de papel. El viejecito entonces escupía sobre los gatos con fuerza y precisión. Si uno de sus escupitajos daba en el blanco, él reía.

A.C

sábado, 4 de octubre de 2008

10:45 pm

Ya recuerdo por que odio tanto los juegos de mesa... por que son para dos o mas personas.